lunes, 23 de marzo de 2020

El gran invento de lavarse las manos (Ignaz Semmerweiss)


En 1847, cincuenta años después de que Jenner encontrara la solución a la viruela con su vacuna, los médicos seguían sin conocer qué era lo que causaba las enfermedades infecciosas. Por lo que respecta al resto de enfermedades, lo único que podían hacer los médicos por sus pacientes era recomendarles reposo, buena alimentación, ambientes puros y, como mucho, podían incidir forúnculos, soldar huesos rotos y prescribir remedios con plantas medicinales.
Lo curioso es que en esa época ya existían los microscopios, y se habían observado “gérmenes”, hongos y “animales unicelulares”. Incluso los habían clasificado en bacilos y espirilos según su forma y se les había dado el nombre genérico de “microbios” (vida pequeña), y más tarde de microorganismos.  El problema es que nadie había establecido una relación entre los microorganismos y la enfermedad. Lo hizo de forma contundente Pasteur más adelante (1865) (será la siguiente historia, queridos lectores), pero el primer paso crucial para asestar un ataque efectivo contra las bacterias lo dio un médico húngaro llamado Ignaz Semmerweiss. Aunque, por supuesto, ignorando contra qué luchaba. 



El avance médico que evitó numerosísimas muertes consistió en obligar a los médicos a que se lavaran las manos.
Semmerweis trabajaba en un hospital de Viena, en la sección de maternidad. En esa sección, un 12% o más de las parturientas morían de fiebres “puerperales” (una infección generalizada que se producía tras el parto debido a mala higiene y las heridas causadas por el parto). Muchísimas mujeres han muerto a lo largo de la historia por esta causa, y siguen muriendo en la actualidad en algunos países sin recursos. Una nota autobiográfica: mi propia abuela materna ( a la cual debo mi nombre) murió de fiebres puerperales, tras un legrado ( un raspado en el útero) que le perforó el intestino, dejando cuatro hijos pequeños, entre ellos mi madre que tenía cuatro añitos.
El médico observó que las mujeres que daban a luz en sus casas casi nunca contraían fiebres puerperales. Decidió iniciar una investigación. En el hospital en el que trabajaba había dos secciones de maternidad, y se dio cuenta de que en una de ellas morían tres veces más mujeres que en la otra. La sección que tenía una mayor mortalidad estaba atendida por estudiantes, la otra por comadronas. Esta diferencia tan significativa ¿se debía a la mayor experiencia de las comadronas? ¿O había algo que hacían los estudiantes que no hicieran las comadronas? ¿o al revés?  Resultó que los estudiantes, en su aprendizaje rotatorio por todo el hospital, antes de atender a las parturientas iban a diseccionar cadáveres la sala de autopsias. También se dio cuenta de que los estudiantes no se lavaban las manos después de tocar a los cadáveres (ahora nos parece inconcebible, pero recordemos que no relacionaban a los microorganismos con la enfermedad). Era como si hubiera “algo” peligroso en los muertos que pasaba a las manos de los estudiantes. Como si la misma muerte se trasladara de una sala a otra a través de ellos. En cuanto se dio cuenta de esto dio la orden de que los estudiantes se lavaran las manos y se las desinfectaran. 
Tasas de mortalida en las dos secciones del hospital de Viena.

Consiguió disminuir muchísimo la mortalidad (de un 12% a un 1% ) en la sección que atendían los estudiantes. Y causó gran conmoción, como es de imaginar. Pero los médicos veteranos estaban furiosos, indignados. Consideraban que se les había tachado de asesinos por no lavarse las manos. Así que, haciendo gala de un corporativismo a ultranza que todavía persiste en muchas profesiones, lograron expulsar a Semmerweiss del hospital. Se fue a Budapest, donde redujo la mortalidad bajo sus indicaciones, mientras que en Viena las muertes volvieron a subir a los niveles previos. Estableció un protocolo mucho más amplio para todos los trabajadores del hospital y reseñó todas sus investigaciones para dejar constancia de sus impresionantes resultados. A pesar de todo, la mayor parte de los médicos de la época no asumieron las medidas profilácticas de Semmerweiss y continuaron defendiendo que las fiebres puerperales eran debidas a la “suciedad” de los intestinos, para lo cual prescribían purgantes.  El último tramo de su vida (falleció joven, a los 47 años) estuvo marcado por una gran frustración y enfrentamiento muy virulento y amargo con la opinión médica vigente. Paradójicamente, murió de una septicemia (una infección generalizada semejante a las que producían las fiebres puerperales).  
En el 2015 se conmemoraron los 150 años de su muerte y de alguna manera la comunidad científica le brindó un reconocimiento que nunca tuvo en una vida. Una vida dedicada a explicar algo tan simple y tan básico como que lavarse las manos -de alguna manera que entonces no entendía y que pocos años después Pasteur explicó- salva vidas.
 
En este enlace podreis encontrar una pregunta de las PAUs de biología sobre este tema, que incluye conceptos de microbiología y de diseño experimental

11 comentarios:

  1. Esta historia me ha parecido muy interesante, ya que nunca había oído hablar de este hombre, que realmente ha aportado mucho a lo que es ahora la medicina. Estoy bastante impresionada, ya que el simple hecho de no lavarte, las manos mató a muchas mujeres. Esto mismo está pasando actualmente con el coronavirus, ya que por no lavarte las manos, puedes contagiar a otras personas que pueden llegar a morir. En mi opinión, es una pena que Ignaz Semmerweiss, no tuviese y que no tenga el reconocimiento que se merece.

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  2. Me parece muy interesante esta historia y, en realidad, fácil de relacionar con la situación actual, ya que lavándonos las manos podemos evitar contagiarnos con el virus que tenemos tan presente en nuestras vidas actualmente.
    Me parece increíble que antes la gente no se lavase las manos después de manipular cadáveres, creo que ahora es algo completamente impensable.
    También me sorprende que los médicos no apoyasen su idea, podrían haber colaborado en que no muriesen tantas personas a causa de esta infección si hubiesen investigado.
    Muchas gracias por este artículo, aquí es cuando nos damos cuenta de que algo que ahora es tan obvio, hace unos años no lo era. Muy interesante!

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  3. Hola, soy Iris. Aunque sabía que, en la antigüedad, la higiene no era algo que formara parte de la vida cotidiana como hoy en día, no me esperaba que, a mediados del siglo XIX, ni siquiera los médicos se lavaran las manos. Comparando con el entorno aséptico que caracteriza los hospitales actuales, las clínicas de esta época casi que dan miedo, ya que da la impresión que era muy posible que los pacientes se curaran de una enfermedad pero que, al salir, se contagiaran de otra. También me ha parecido impactante que los estudiantes de medicina pasaran directamente de diseccionar cadáveres a asistir a partos. Aunque la transición se diera en las condiciones higiénicas adecuadas, creo que es algo muy duro, tratar con lo inerte de la muerte para, inmediatamente, dar la bienvenida a una nueva vida, todo desde el papel de un observador ajeno a las vidas de todas aquellas personas. Independientemente de que la investigación en enfermedades contagiosas y microorganismos se encontrara en una fase primitiva, me parece surrealista que ni se lavaran las manos tras tocar un cadáver. Aunque no supieran que en ellos residieran bacterias y sucedáneos, la suciedad de los cadáveres tendría que serles evidente, y más aún sabiendo que iban a estar en contacto con sangre viva, tanto de las madres como de sus hijos. Además, es muy curioso ver como la concepción social de la higiene ha cambiado en poco más de 150 años, como tantas otras cosas. Lo más sorprendente, sin embargo, es el daño que hizo el orgullo de los médicos de la época, puesto que se puede considerar que ''mató'' a gente en los hospitales. Si los otros doctores del hospital hubieran dejado de lado su ego por unos instantes para seguir considerando las ideas de Ignaz Semmerweiss, en vez de expulsarlo del hospital después de la orden de lavarse las manos, quizás podría haberse avanzado en la investigación sobre infecciones y condiciones higiénicas y, por tanto, se habrían salvado aún más vidas, tanto de fiebres puerperales como de otras enfermedades.

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  4. Me ha hecho pensar en la Teoria de la higiene. Porque ahora mismo, en esta situación, no se nos pasa por la cabeza NO LAVARNOS las manos. Osea es imposible ir a un sitio sin antes desinfectarte o lavarte las manos.
    La teoria de la higiene dice que es posible que de tanto lavarnos las manos ahora, de esta higiene excesiva, podriamos desarrollar más enfermedades autoinmunes porque acabaria atacando a nuestro propio organismo.
    En esa epoca, debía ser una novedad pero a raiz de ahi es verdad que hemos conseguido unos niveles de higiene que nos permiten no contraer según que enfermedades,

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  5. Encontré esta historia muy interesante, y en realidad es muy fácil de conectar con la situación actual, porque lavarse las manos puede evitar el virus que existe en la vida actual. Creo que es increíble que antes de que la gente se lavara las manos después de tocar el cadáver, creo que esto es completamente inimaginable ahora. También me sorprendió que los médicos no apoyaran su idea, podrían haber ayudado, así que si se hiciera una investigación, no muchas personas morirían por esta infección. Muchas gracias por este artículo, cuando nos dimos cuenta de lo que era tan obvio hace unos años

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  6. Buenos dias Paz,
    Me ha parecido super fuerte que los medicos no se lavaran las manos! Tenia entendido que la sociedad tenia muy poco inculcado la higiene en su dia a dia, pero pensaba que los medicos si. Y de la misma forma, también he aluzinado con lo poco hiegienicos que eran los hospitales de la epoca!! Me ha hecho reflexionar, que solo con mantener una buena higiene, muchas de la enfermedaded de transmisión de podrian haver evitado o si mas no, reducir su afectación( un ejemplo de esto es con el Covid, que por mucho que mantengamos una buena higiene, no es suficiente para no infectarnos 100% seguro, pero al menos nos da bastante seguridad).
    Despues de esta pequeña critica a la sociedad antigua, me dispongo a reflexionar sobre el presente.
    Todos sabemos que las personas tendemos a ser exagerados, incluso en la higiene en muchos casos. Es verdad que la higiene es muy importante, pero eso no significa que se deba abusar de ella. Como todo en esta vida no se debe abusar porque sino se vuelve contraproducente, es decir, puede llegar a ser dañino. A que me refiero?
    Si nos lavamos demasiados y crecemos en ambientes muy limpios, puede que nuestro sistema inmunitario no tenga trabajar lo suficiente y esto provoque enfermedades autoinmunes, alergias, etc. Por tanto, podemos concluir, que la higiene es muy importante, pero cono todo, no se debe abusar de ella. Ahora bien, si tengo que escoger entre poca o demasiada higiene, yo sin dusa escojo demasiada higiene!!!

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  7. Me gustaría poder evitar pensar tanto en el Covid, pero es inevitable establecer paralelismos entra todas estos micro-relatos y la situación actual. Me ha hecho bastante gracia porque creo que podríamos decir que los médicos de mediados del siglo XIX tenian exactamente la misma mentalidad negacionista que algunas personas en pleno siglo XXI... Qué cabezones no? Están viendo que, automáticamente después de implantar la medida de la higiene de manos, la mortalidad ha descendido de manera impresionante, y aún así prefieren anclarse en la idea de que no sirve para nada? Me suena exactamente igual que todos los epidemiológos y ciudadanos que alegan que la mascarilla es un "bozal" que nos quiere poner el govierno para, además, sacarnos dinero. Yo no digo que quiás si deberían proporcionarlas gratis o almenos lo más baratas posibles, pero creo que si está demostrado que los contagios se paran bastante gracias a llevar mascarilla, no deberían haber expertos ni ciudadanos que se posicionen tan en contra de ella o que incluso defiendan que es perjudicial porque inhalamos más CO2.

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  8. Hola Paz,

    Actualmente casi nadie duda de la evidente relación que se establece entre los microorganismos y las enfermedades, pero en algún momento pasado de la historia está claro que esta elación no era tan evidente como ahora, y por eso se desconocía el origen de muchas enfermedades. Me parece sorprendente cómo el simple hecho de lavarnos las manos, que nos enseñan e insisten desde bien pequeñitos, haya sido la causa a lo largo de la historia (y actualmente) de evitar numenorsísimas muertes. Menos mal que Semmerweis en su momento se dio cuenta y a pesar de las personas que ya habían fallecido, dio la orden y consiguió aturar muchas muertes.

    Que pena que tuviera que morir frustrado después de su gran investigación y buena labor como médico. Parece mentira pero hoy en día, se sigue insistiendo en el uso de desinfectantes y en una higiene estricta de nuestras manos, de hecho está fue una de las primeras medidas preventivas ante el Covid-19, debido a su gran importancia. Una vez más, todo está relacionado y todos los avances científicos pasados, tienen su influencia en nuestra actualidad. Así que queda claro, ¡Todos a lavarnos las manos como si no hubiera un mañana!

    Janna

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  9. Es fuerte que hace 200 años la gente no se lavara las manos, sobre todo para hacer ciertas cosas (en este caso una autopsia y luego asistir en un parto). Yo sabia que incluso en esa época estaba bien visto ir sucio. Actualmente la higiene en general ha mejorado mucho (y más en este último año por tema del covid) y creo que al realizar ciertas operaciones (autopsias, asistencias a parto, en este caso) hay mucho control. Es sorprendente el rechazo que tuvo esta magnifica idea por parte de los médicos del hospital dónde trabajaba Semmerweis. Incluso habiendo disminuido al 1% la mortalidad los médicos ofendidos se lavaron las manos (nunca mejor dicho) y lo expulsaron para que no les pudieran acusar de matar a gente. Suerte que hubo médicos que le hicieron caso y así poco a poco ha ido aumentando la higiene y disminuyendo la mortalidad.

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  10. Me ha resultado muy impactante por no decir injusto en cuanto el artículo ha mencionado que las fiebres puerpales siguen siendo motivo de muerte de diversas mujeres con escasos recursos.
    También me ha sorprendido mucho que en cuanto se dió público el estudio Semmerweis, aquellos veteranos del momento se sintiesen ofendidos por su descubrimiento (que salvó y salva vidas hoy en dia), por el hecho de sentirse acusados como asesinos por no haberlo descubierto. Pienso que en la historia es demasiado común que se den momentos de injusticias por motivos personales y subjetivos, en vez de resultar agradecidos por los nuevos conocimientos capaces de empezar una nueva era, en este caso de medicina e higiene.
    Muy buen artículo Paz!

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  11. Buenas Paz,

    Me ha gustado mucho esta entrada. Realmente te hace pensar en lo importante que puede llegar a ser una cosa tan insignificante como lavarse las manos. Mis padres llevan diciéndomelo toda la vida: Lávate las manos antes de comer, y yo no le daba mucha importancia, un agüilla y listo. Como también vimos en el cole, el agua sola no se lleva apenas bacterias, y restan muchas en las manos. Por eso, gracias a esta entrada y a lo que trabajamos en el cole, ahora me lavo siempre las manos jajaja. Además esto de lavarse las manos, como pudieron comprovar esos estudiantes, no es moco de pavo, ya que eliminas gran parte de las bacterias y, dependiendo del antiséptico que uses, puede eliminar casi el 100% de bacterias. Además es mucho más importante si antes de tratar a alguien has estado hurgando en cadáveres, en los cuales restan cientos de bacterias. La verdad es que aunque al pobre Semmerweiss no lo tuviesen en consideración en muchos sitios, ha dejado un legado de higiene muy importante y que a simple vista parece muy obvio pero que en sus orígenes, aún incluso sabiendo que la no higiene provocaba la muerte, no se utilizaba.

    Muchas gracias como siempre Paz.

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